
Un nuevo estudio está cuestionando la idea de que beber alcohol en cantidades moderadas podría ser inofensivo —o incluso beneficioso— para la salud del cerebro.
Los investigadores analizaron datos de casi 560,000 personas y, en un primer vistazo, parecía que quienes bebían poco tenían menos riesgo de demencia en comparación con los grandes bebedores y quienes no bebían nada. Sin embargo, al ampliar el análisis con marcadores genéticos de más de dos millones de participantes, los resultados fueron claros: un mayor consumo de alcohol a lo largo de la vida está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
Incluso tres bebidas por semana se asociaron con un riesgo 15% más alto de demencia en comparación con quienes se limitaban a una sola bebida semanal.
Los expertos coinciden en que no existe un nivel totalmente “seguro” de consumo de alcohol cuando hablamos de la salud del cerebro. La mejor forma de proteger la memoria y la función cognitiva a largo plazo es reducir al mínimo el consumo… o evitarlo por completo.
Recordatorio: cuidar nuestra salud cerebral también significa cuidar lo que bebemos.
📌 Fuente: NBC Palm Springs









