La llegada del horario de verano ya se siente en el Valle de Coachella. Con el ajuste, los residentes ahora tienen más luz durante la tarde, pero también enfrentan madrugadas más tempranas.
En las primeras horas de la mañana del domingo, los relojes se adelantaron una hora, dando inicio a aproximadamente ocho meses de horario de verano, que se mantendrá hasta el 1 de noviembre.
Algunos residentes celebran el cambio porque permite disfrutar de más actividades al aire libre después del trabajo o la escuela. Sin embargo, otros aseguran que el ajuste altera su rutina diaria, especialmente en los primeros días mientras el cuerpo se adapta a perder una hora de sueño.
El horario de verano se introdujo originalmente con el objetivo de ahorrar energía y aprovechar mejor la luz natural durante los meses más cálidos del año. No obstante, algunos sectores señalan que el cambio puede tener efectos negativos, particularmente para los agricultores y otras personas cuyas actividades dependen directamente de la salida y puesta del sol.
Por otro lado, la Asociación de Transporte Aéreo ha señalado que el ajuste podría desincronizar los horarios de Estados Unidos con Europa. De acuerdo con el organismo, esto podría costar a la industria aérea estadounidense alrededor de 147 millones de dólares y afectar los viajes internacionales.
Mientras tanto, en el Valle de Coachella muchos residentes comienzan a adaptarse al nuevo horario, aprovechando la hora extra de luz por la tarde mientras ajustan sus rutinas diarias.
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