
La tensión persiste en Tijuana. Después de un fin de semana violento marcado por la detención y muerte de Nemesio Oceguera, la ciudad intentó recuperar la normalidad el martes. Sin embargo, la aparición de narcomantas en dos escuelas obligó a suspender clases, generando incertidumbre entre padres, alumnos y docentes.
En la secundaria 44 Ignacio Ramírez, localizada en el fraccionamiento Cortés, el bullicio habitual fue sustituido por el silencio. El señor Julio César, vendedor de helados, lo notó de inmediato.
“Aquí es donde vendo mejor, voy a regresar para atrás, no sé qué pasó, está solo”, expresó al encontrar el plantel cerrado.
Una narcomanta fue colocada en la entrada principal de la secundaria durante la noche. Similarmente, el mensaje apareció en la primaria Ramón López Velarde, lo que generó alarma entre los padres que habían recibido confirmación de que las clases presenciales se reanudarían con normalidad.
La incertidumbre creció rápidamente a través de grupos de mensajería y redes sociales, reflejando la sensibilidad de la comunidad ante los recientes hechos de violencia.
En las escuelas donde las clases continuaron, los padres llevaron a sus hijos con cautela.
“Es muy riesgoso, con tanto que se está viendo, tanta delincuencia, tanto alboroto que está haciendo más que nada la delincuencia”, comentó Esperanza, madre de familia.
Elvia González, otra madre, resumió el sentimiento generalizado: “Uno no puede salir a la calle de su casa por la inseguridad”.
Las narcomantas no fueron el único incidente destacado. Antes de ser colgadas en las escuelas, la Policía Municipal detuvo a un individuo que portaba una manta con el objetivo de exhibirla. Además, la caja de un camión de carga fue grafiteada frente a una gasolinera.
Ante esta situación, las autoridades municipales informaron que mantienen operativos permanentes en áreas escolares.
“Estamos muy bien coordinados, cuando se presentan situaciones como la que vivimos ahora en las escuelas nos obliga a reforzar ciertas áreas y zonas, somos muy responsables en las estrategias de seguridad que estamos implementando”, aseguró el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño.
La administración municipal afirma que se trata de acciones focalizadas para prevenir nuevos incidentes y brindar certeza a la comunidad educativa.
La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) también experimentó un episodio de tensión. Un reporte de supuestas detonaciones de arma de fuego en la Facultad de Medicina provocó el cierre temporal del plantel como medida preventiva. Minutos después se confirmó que se trataba de cohetes.
El incidente reflejó el clima de alerta que prevalece en la ciudad, donde cualquier señal inusual activa protocolos de seguridad inmediatos.
Los acontecimientos recientes han mantenido a la comunidad tijuanense especialmente sensible. La presencia de narcomantas en espacios educativos, sumada a los episodios violentos del fin de semana, ha intensificado la percepción de vulnerabilidad.
Aunque la mayoría de las escuelas reanudaron clases y las autoridades garantizan coordinación y vigilancia, el temor persiste entre padres y comerciantes que dependen del flujo cotidiano en colonias y fraccionamientos.
Fuente original: Noticias San Diego
Por Claudia Orozco
24 Feb, 2026









