
La tensión en Medio Oriente se hace cada vez más palpable en Tijuana, donde la comunidad musulmana celebra el Ramadán entre la fe y la angustia tras el reciente ataque a Irán y las represalias que han incluido bombardeos en países vecinos.
En el albergue Assabil, que brinda refugio a migrantes musulmanes procedentes de diversas nacionalidades, la preocupación es evidente. Muchos de los residentes tienen seres queridos en la región afectada y siguen cada noticia con gran incertidumbre.
A pesar de los más de siete mil kilómetros que los separan del conflicto, Jamal Yasin sigue de cerca lo que acontece en su país natal. Luego del ataque de Israel a Líbano la noche del domingo, que dejó numerosas víctimas durante las celebraciones del Ramadán, expresó su profunda preocupación por la situación de su familia.
El Ramadán, mes sagrado del Islam dedicado al ayuno, la oración y la reflexión espiritual, representa un tiempo de paz interior y cercanía con Dios para millones de musulmanes en todo el mundo. Sin embargo, este año la celebración está marcada por el dolor para aquellos que tienen vínculos directos con Medio Oriente.
Ahmed Tijani, otro residente del albergue Assabil, compartió el impacto emocional de vivir este conflicto en una fecha tan significativa para la comunidad musulmana.
Durante las oraciones diarias del Ramadán, la comunidad pide por las víctimas de los ataques aéreos y por el cese de la violencia, encontrando en la fe su refugio principal ante la distancia e impotencia.
“Siempre hablamos por la paz y rogamos para que las personas sean un poco mejores, y tratamos de hacer lo posible”, añadió Jamal Yasin.
El albergue Assabil como Refugio y Apoyo
El albergue Assabil se ha transformado en un espacio de apoyo esencial para migrantes y refugiados musulmanes en la frontera norte de México, no solo ofreciendo techo y alimento, sino también comunidad y acompañamiento espiritual.
En el contexto del Ramadán, las actividades están centradas en el ayuno diario, que se rompe al anochecer con una comida comunitaria. Virginia Ángeles, colaboradora en la preparación de alimentos y convertida al Islam, expresa su preocupación por quienes tienen familia en Medio Oriente.
A pesar de la distancia, la comunidad musulmana en Tijuana vive el Ramadán con un fuerte sentido de cercanía emocional hacia sus países de origen. Las imágenes y los reportes desde Medio Oriente impactan profundamente en su ánimo.
Entre oraciones, ayuno y solidaridad, el albergue Assabil se constituye como un refugio donde la fe busca prevalecer sobre el miedo. Mientras el conflicto persiste, la comunidad mantiene la esperanza de que la paz eventualmente triunfe.
Este Ramadán en Tijuana no es solo un periodo de reflexión espiritual, sino también un llamado urgente a la paz para aquellos que, con dolor, observan cómo la violencia afecta a sus familias a la distancia.
Fuente original: Noticias San Diego
Por Claudia Orozco
2 Mar, 2026









